lunes

clasedeQUÍMICA

Hoy, mi primera clase de química.
La profesora había llegado ya, es vieja y... algo extraña.
Su pálida piel de marfil y sus orejas hechas de un cartílago casi espectral,
sus lentes gruesos y su aguda voz taladrando nuestros oídos.
Tan pronto y ya comenzamos a manipular sustancias.

Esto comienza a resolverse como una clase común, corriente, normal...
el humor picante del ácido clorhídrico, la enervante esencia del éter.

La efervescencia de los materiales nos hace notar que esta ya no es
una clase "común" o "corriente".

Tal parece que ha ocurrido un accidente...
todos sabemos lo corrosivo que puede ser el azufre en una solución acuosa,
pero nunca pensamos que tan rápido podría deformar un rostro humano.

Pobre maestra... supongo son gajes del oficio,
su glacial fisionomía, se derrite sin control.

La próxima vez lo pensará dos veces
antes de levantarnos la voz... (6)